miércoles, 24 de febrero de 2016

TERAPIA DE PAREJA. EL VALOR DE LA MENTIRA.

A menudo atendemos parejas que tienen problemas con las mentiras. Ella quiere que él le cuente toda la verdad, él tiene remordimientos por no contarle a su pareja la verdad, él le contó la verdad y ella sufrió una fuerte debacle emocional que casi la mata, etc.

Cuando hablamos con nuestra pareja de nuestras cosas íntimas, le estamos mintiendo, o nos estamos mintiendo porque de las cosas íntimas no se debe hablar con la pareja sino con un psicoanalista.

El psicoanalista sabe que Lo QUE DICE el paciente no hay que creérselo pero no porque sea una mentira sino porque está deformado, disfrazado y en lo que dice hay un saber, inconsciente que es lo que el psicoanalista va a interpretar.

Hay un montón de mentiras con las que convivimos. Es una mentira decirle a las mujeres que son iguales que los hombres porque eso es teóricamente indemostrable. El ser humano es otra mentira de la palabra.

Vivir sin engañarse a sí mismo es un trabajo y un imposible de alcanzar porque somos seres complejos, sujetos del lenguaje.

Tener al otro es una ilusión, no se puede tener al otro, nadie es de nadie, las mujeres tampoco. Si revisan su lenguaje seguro que hay un montón de frases que apuntan en esta dirección: “le quitó la novia”, por ejemplo y sintió que lo quería matar, pero ven ya es una frase, no lo mató.

Los sentimientos se pueden transformar en palabras, aunque parezca mentira y asociándose a palabras son sentimientos más civilizados, más humanos.

La palabra está separada de la cosa, esa es una de las primeras verdades, que no se debe aspirar a la verdad. El niño entra en el lenguaje con la primera mentira, cuando dice, el perro hace miau, cuando es capaz de separar la palabra de la cosa como una verdad tangencial, ahí entra en el lenguaje. Y después se separa de la madre, se libera del amor voraz de la madre cuando aprende a mentirle.

Muchas personas tienen muchos problemas porque nunca mienten, no aprendieron a mentir y van por la vida como si lo que dijeran fuera verdad o como si todo lo que le dijeran los otros fuera verdad, y claro, se problematizan.

Son mentiras las formas, sólo mediante la interpretación psicoanalítica podemos construir alguna verdad sobre el sujeto y su deseo, pero eso después de muchos años de análisis.

Existe la mentira piadosa, es decir, si ni siquiera sabes si es verdad para que le vas a decir al otro y si le haces daño era porque era para hacerle daño que se lo dijiste, era una “verdad” dolorosa dedicada o una verdadera dedicatoria.



Luego está la mentira compulsiva o la mitomanía, que ya es un goce y una enfermedad.


jueves, 18 de febrero de 2016

CUANDO COMENZAR UN PSICOANÁLISIS.







El Psicoanálisis produce una ruptura con el pensamiento racionalista y marca un antes y un después en la historia de las ciencias y de la humanidad. Hasta entonces a la mujer se le había considerado una loca o una irracional, mientras que el psicoanálisis muestra que el pensamiento femenino es parte de todos los humanos y que es estructuralmente diferente del pensamiento y la posición masculina, que también está presente en las mujeres.



Gracias al Psicoanálisis el siglo XX produjo grandes avances científicos en la Medicina y se duplicó la esperanza de vida en los países desarrollados. 



Con la producción del objeto de estudio psicoanalítico, el inconsciente, su método, de interpretación construcción y su técnica, la asociación libre en transferencia, la mujer pudo hablar. Fue Freud el primer doctor que le permitió hablar a la mujer ya que era absolutamente necesario para el psicoanálisis que ella pudiera expresarse. De este modo, sus primeras pacientes histéricas fueron poniendo de manifiesto los conflictos en su historia de deseos que eran las causas de su sintomatología.



A partir de entonces las investigaciones sobre la mujer, la sexualidad femenina, la feminidad, se multiplicaron, se investigó la represión del pensamiento femenino, y se produjo un cambio en el papel de la mujer pasando de la que era su principal posición hasta entonces como madre y reproductora de la especie, a otro papel como mujer y productora social.

martes, 16 de febrero de 2016

MUJERES Y FEMINEIDAD. SEXUALIDAD FEMENINA. PSICOANÁLISIS PARA MUJERES.

La sexualidad femenina no es algo fácil, es algo que se construye y supone el último paso de la constitución psicosexual humana. Todos los humanos, por el hecho de serlo, gozan de cuatro sexos: padre, madre, hombre y mujer. Los dos primeros se constituyen en la primera fase del desarrollo psicosexual, durante la sexualidad infantil previa al periodo de latencia. El sexo masculino y femenino se constituyen después del periodo de latencia, con la metamorfosis de la pubertad. Es entonces cuando se produce la feminidad, la existencia de la vagina y de las células germinales (hasta entonces el niño no ha sabido de su existencia y si se lo han explicado es como si no lo hubiera podido escuchar). La diferencia sexual es muy importante para la vida psíquica adulta, pues nos habla de que somos seres que nos reproducimos por sexuación y por lo tanto, somos mortales. La constitución de los cuatro sexos que nos convierte en humanos adultos es a lo que llamamos “COMPLEJO DE EDIPO” (que explicaremos más adelante).

La posición que tomamos los seres humanos en estas cuatro posiciones hará que nuestra manera de estar en el mundo sea saludable o patológica, en el sentido de que se niegue, se repudie, se forcluya, la diferencia sexual y la mortalidad. Esto va a determinar el resto de cosas que nos pasan en la vida, cómo nos posicionamos frente a los acontecimientos.

Algunos hombres muestran dificultades para adoptar la posición femenina, que es necesaria para la vida, para el trabajo, para el amor, sería por así decirlo una posición “pasiva” que requiere de gran actividad: dejarse amar, dejarse llevar por la escritura, dejarse ordenar por los jefes o superiores. Estos hombres encuentran dificultades en el trabajo o estudio, por ejemplo, lo que les suele acarrear problemas y algunos de ellos, se enloquecen frente a la sola idea de comportarse de una forma “pasiva” frente a otro hombre, como le pasó al presidente de los EEUU Schreber, del que Freud desarrolla su caso clínico.

A las mujeres también les resulta muy difícil la feminidad y en el camino hacia ella, algunas se pierden y se agudiza su masculinidad, se enferman o reprimen totalmente su sexualidad. El psicoanálisis nos enseña que el camino de la normalidad y la feminidad también es posible aunque requiera un trabajo.

En este blog iremos exponiendo los resultados de nuestras investigaciones sobre la sexualidad femenina, y la sexualidad, enfocándolo principalmente al tratamiento y atención clínica psicoanalítica de mujeres. Expondremos algunos problemas comunes en las mujeres y trataremos de dar soluciones y trucos con el objetivo de que cada vez más mujeres se psicoanalicen, pues el psicoanálisis es la única ciencia que requiere de la mujer que hable y escriba.

Virginia Valdominos
Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero
Tfno. 664222008

Email. virginia.valdominos@gmail.com