La sexualidad femenina no es algo fácil, es algo que se construye y supone
el último paso de la constitución psicosexual humana. Todos los humanos, por el
hecho de serlo, gozan de cuatro sexos: padre, madre, hombre y mujer. Los dos
primeros se constituyen en la primera fase del desarrollo psicosexual, durante
la sexualidad infantil previa al periodo de latencia. El sexo masculino y
femenino se constituyen después del periodo de latencia, con la metamorfosis de
la pubertad. Es entonces cuando se produce la feminidad, la existencia de la
vagina y de las células germinales (hasta entonces el niño no ha sabido de su
existencia y si se lo han explicado es como si no lo hubiera podido escuchar).
La diferencia sexual es muy importante para la vida psíquica adulta, pues nos
habla de que somos seres que nos reproducimos por sexuación y por lo tanto,
somos mortales. La constitución de los cuatro sexos que nos convierte en
humanos adultos es a lo que llamamos “COMPLEJO DE EDIPO” (que explicaremos más
adelante).
La posición que tomamos los seres humanos en estas cuatro posiciones hará
que nuestra manera de estar en el mundo sea saludable o patológica, en el
sentido de que se niegue, se repudie, se forcluya, la diferencia sexual y la
mortalidad. Esto va a determinar el resto de cosas que nos pasan en la vida, cómo
nos posicionamos frente a los acontecimientos.
Algunos hombres muestran dificultades para adoptar la posición femenina,
que es necesaria para la vida, para el trabajo, para el amor, sería por así
decirlo una posición “pasiva” que requiere de gran actividad: dejarse amar, dejarse
llevar por la escritura, dejarse ordenar por los jefes o superiores. Estos
hombres encuentran dificultades en el trabajo o estudio, por ejemplo, lo que
les suele acarrear problemas y algunos de ellos, se enloquecen frente a la sola
idea de comportarse de una forma “pasiva” frente a otro hombre, como le pasó al
presidente de los EEUU Schreber, del que Freud desarrolla su caso clínico.
A las mujeres también les resulta muy difícil la feminidad y en el camino
hacia ella, algunas se pierden y se agudiza su masculinidad, se enferman o
reprimen totalmente su sexualidad. El psicoanálisis nos enseña que el camino de
la normalidad y la feminidad también es posible aunque requiera un trabajo.
En este blog iremos exponiendo los resultados de nuestras investigaciones
sobre la sexualidad femenina, y la sexualidad, enfocándolo principalmente al
tratamiento y atención clínica psicoanalítica de mujeres. Expondremos algunos
problemas comunes en las mujeres y trataremos de dar soluciones y trucos con el
objetivo de que cada vez más mujeres se psicoanalicen, pues el psicoanálisis es
la única ciencia que requiere de la mujer que hable y escriba.
Virginia Valdominos
Psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero
Tfno. 664222008
Email. virginia.valdominos@gmail.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario